Las tormentas arrasan y siembran el caos en media provincia de Zaragoza

03-12-2018

Dos personas muertas en accidente en Alcalá de Ebro y una tercera desaparecida en la furia de la corriente en Tauste. Roturas en el Canal Imperial de Aragón, en el de Lodosa y en el de Tauste, y en la acequia de Cinco Villas. Los ríos Arba y Huecha, desbordados.

Este es el paisaje que se vive desde ayer en el sector noroccidental de la provincia de Zaragoza, fronteriza con Navarra. Desde Tarazona hasta Ejea, pasando por los municipios a uno y otro lado del Ebro. La misma zona que en febrero del año pasado sufrió los rigores del temporal y el desbordamiento de los ríos y que aún no se ha recuperado totalmente del desastre.

El temporal se cebó también en Cataluña, donde tres personas de una misma familia están desaparecidas, en Levante y en Navarra, comunidades en las que se han repetido los fuertes aguaceros, las inundaciones y los daños materiales.

En Aragón, a los destrozos causados por la granizada que arrasó el lunes las comarcas del Aranda, Valdejalón, Campo de Borja y Calatayud, se unieron ayer las fuertes precipitaciones en las de Tarazona, la Ribera Alta del Ebro y Cinco Villas. Hasta 300 litros por metro cuadrado se recogieron en Magallón, 200 en Mallén y Fréscano o 150 en Tauste y Remolinos. Unas tormentas típicas del fin del verano que, según el jefe de Vigilancia y Protección del Centro Meteorológico Zonal del Ebro, Antonio Gordo se vieron agravadas por que "las masas nubosas se mueven muy despacio y descargan durante más tiempo en los sitios por los que pasan".

La lluvia fue la causa de que los barrancos desaguaran de forma violenta en ríos que habitualmente no tienen un elevado caudal --Arba y Huecha--, en el Canal Imperial, donde reventó un tramo de muro en el municipio de Luceni. El agua invadió campos y granjas, y se adentró en el pueblo, donde se inundaron cocheras y bajos. La vía férrea se vio afectada en el tramo entre este municipio y Alagón. El tráfico de trenes se interrumpió y los pasajeros tuvieron que ser trasladados en autobuses.

EN GUARDIA Idéntica postal se vivió en Remolinos, en Pradilla de Ebro (uno de los municipios más afectados en las riadas del 2003), en Ejea y Tauste, que quedaron incomunicados por carretera con Navarra y La Rioja, y a última hora de la noche de ayer vivían momentos de tensión, a la espera de una nueva crecida del Arba, por la aportación de los barrancos. O en Mallén, Tarazona, Fréscano... Así hasta en una treintena de municipios. En Magallón, las calles y locales del casco urbano sufrieron inundaciones y Eléctricas Reunidas de Zaragoza tuvo que cortar la luz de un transformador anegado.

La furia del agua provocó daños en las carreteras. La circulación por la autopista AP-68 se vio afectada, al igual que en la N-232, que quedó interrumpida en varios tramos, o en la N-122, a la altura de Borja. Algunas vias de la red secundaria también sufrieron los efectos de la lluvia y el barro: la A-126, en Remolinos y la A-127, en Tauste, fueron cortadas a lo largo del día por lo que el acceso a Ejea estuvo cerrado. Algunos vecinos tuvieron que dirigirse hasta Zuera para tomar la carretera de las Cinco Villas.

La cosecha del tomate, los frutales, el maíz y la uva de la zona de Borja (todavía por vendimiar) han sufrido serios daños. La Unión de Agricultores de Aragón (UAGA) exigió la inmediata tasación de los desperfectos y que haya declaración de "zona catastrófica". También reclamó que el Ejecutivo aragonés convoque la Mesa de la Climatología.


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